echino

Cuenca de Vera

Volcán Cabezo Maria Antas (Almeria)

Publicado por echino el 5 diciembre 2011
Posted in: Geologia-Minerales, Volcanismo. Tagged: Sierra de Bedar, Antas almeria, Volcan, Vulcanitas, rocas volcanicas, rocas lamproiticas, Lava, volcan éteint, Lava verita, Lamproïtes, Trachytes lamproïtiques, Volcanic rocks, Vulcanites rhyolitico dacitiques, lavas ultrapotásicas, lamproita, manto metasomatisado, Cañada Honda, Loma Jordana. Dejar un comentario

                                            

Visible desde lejos( de Antas, Vera, Los Gallardos…), en el borde occidental de la cuenca de Vera, pegado a la  falda este de la Sierra de Bédar, se sitúa el cerro volcánico del cabezo de Maria , punto de salida de una de las más importantes y singulares coladas de vulcanita ( lamproita) en la cuenca de Vera, también lugar privilegiado desde la prehistoria.

(Coordenadas del cerro: latitud 37°12’43”N; longitud 1°55’58”W; altura256 m; cubre al suelo una superficie de unos22 Ha).En su cumbre se encuentra la Ermita Virgen de la Cabeza.

El cerro troncónico (*),de unos 400m de  diámetro al suelo constituye hoy en día la chimenea desnuda y erosionada del volcán. Adjunto a la chimenea, del vertiente este sale un importante cono de deyección de lava (colada) y piroclastos  que empalma la parte alta con la base del edificio formando una rampa  de unos 40 grados de pendiente, que indica claramente la orientación de la emisión de la colada; así que en vista área el conjunto presenta una forma ovalada dirigida hacia el este.

(*) En la vertiente norte de su periferia presenta tramos con paredes verticales que corresponden al conducto relleno de lava de la chimenea. El domo achatado de la cumbre presenta al norte brechas de derramamientos. La geometría del edificio, el género de emisión y de composición de la lava inducen un ascenso rápido y muy potente del magma hacia la misma salida a la superficie.

Los fragmentos angulosos y homogéneos de verita  así como el entorno sedimentario calizo-margoso indican un volcanismo freático con posibles fases explosivas.

A menudo se pueden observar tanto en la chimenea misma o en la base al limite de las fincas de naranjos,  pequeños  y medianos fragmentos de verita muy vítreos cimentados por margas grises procedentes de los sedimentos terciarios.

Al oeste del cabezo, a unos 400m de distancia (tomando la ermita del cerro como punto de referencia), corre hacia el oeste un dique estrecho, dentado cuyos pitones se elevan a unos 244 m, que corresponde a un segundo conducto eruptivo.(este otro edificio cubre unos 8 Ha)

En las cercanías del cabezo Maria, hacia el este, hoy solo quedan afloramientos aislados de estas erupciones, son islotes de coladas de verita o otros supuestos conductos eruptivos; tres de ellos (*) tienen una superficie superior a la del cabezo Maria.

Se encuentran (tomando la ermita del cerro como punto de referencia):

- A aproximadamente1,5 Km. al sur, en la área de los llanos del Saltador,(la colada forma un arco que sigue el curso de la rambla del Nuño del Salvador)

- (*) A unos 3 Km. hacia el sureste (a la derecha de la autopista A7), en el área del Coscojar: (con un afloramiento importante que se extiende dela Salaosa al norte  hacia la cañada de las Moreras al sur;  colada cortada por la rambla del Nuño del Salvador ) y otro pequeño afloramiento cercano en la loma de Garrapalcha.

- (*) A unos 7,5 Km. hacia el este, en el área de la cañada del mar (cañada honda).

- (*) A unos 9 km al este  en la carretera Vera-Garrucha, en el cruce de Puerto Rey, dónde el campo de lava cubre una superficie de más de 1 km2.

- A unos 15 Km. hacia el noreste ( en el termino de Cuevas del almanzora ) afloran dos  zonas eruptivas de verita, una situada en el área de la Loma Jordana, otra más pequeña cercana, al oeste de esta, en la rambla e la Artesica.

El volcanismo terciario (Mioceno/ tortoniense; aproximadamente8 M.a.) de la cuenca de Vera solo representa una pequeña fase del volcanismo del sureste de España y África del norte relacionado con la orogénesis alpina (movimientos N/S de la placa Africana, expansión hacia el oeste del dominio de Alboran, juegos de fallas activas que corren de las Béticas hacía el Rift ( la colisión afectando el manto hace que una parte de la litosfera oceánica de la placa africana se hunde localmente del oeste hacía el este bajo la corteza continental de Gibraltar)….

La provincia de Almeria ofrece un abanico de formas de construcciones volcánicas, también de destrucción (por volcanismo explosivo), de erosión volcánica así como de materiales, verdaderamente excepcional por su extensión y su diversidad.

Además del extenso y rico complejo volcánico calco alcalino de la sierra del Cabo de Gata al sureste, y de su extensión bajo el mar de Alborán, otras erupciones mas modestas en número y superficie pero no menos excepcionales por la extrema rareza de sus lavas, han tenido lugar al noreste  de la provincia de Almeria

Es el caso de las erupciones de las vulcanitas del Cabezo de Maria, así como de las  brechas y coladas de lava cercanas citadas más arriba (las más alejadas surgieron a15 Km (área dela Loma Jordana)). Este género de rocas  cuya petrogénésis es muy atípica, solo se describe en pocos lugares del mundo.

Su unicidad debida a la complejidad mineralógica y química que presenta hace que se han ido clasificando utilizando su “denominación de origen”. Así pues, la lava del Cabezo de Maria es llamada ”verita” o “verite” (del termino Vera). Pertenece al grupo de rocas eruptivas de tipo “lamproitas”. En la provincia de Murcia se encuentran otras lamproitas de otro clan, de índole parecido: Las fortunitas (de Fortuna) y las jumillitas ‘de Jumilla)…

www.regmurcia.com › Naturaleza › Geología

La verita es una roca compacta, con textura vítrea, vacuolare, de clase muy fluida de color negro intenso. Forma un singular  compuesto mineralógico y químico, rico en cristales, con, entre otros materiales: olivino, flogopito ( fenocristales), leucita y una fuerte proporción de SiO2 (puede contener sanidina, apatito, richterita..) .

Se clasifica actualmente como:   Lamproita hyalo con olivina, diopsido y flogopita.

Las lamproitas  pertenecen à la familla de lavas básicas: Son rocas ígneas ultrapotásicas (K2O/Na2O > 3). hiperalcalinas [(Na2O+K2O)]/Al2O3 > 1) y típicamente hiperpotásicas (K > Al).

La verita se solidificó en su mayoría con formas esféricas nodulosas (.Ø5 à 25 cm.), lo que hace pensar a “pillow-Lava”, no obstante, cerca del Cabezo Maria se puede observar en puntos limitados formas cuerdiformas. Las coladas (que en algunos puntos de la cuenca alcanzaron  los 30 m de espesor) cubran en la mayoría de sus trayectos las rocas y sedimentos de la cuenca (pelitas, gres, calcáreos arrecifales) provocando a su paso su transformación (re-cristalización + cambio de color) por cocción.

Los distintos recorridos de la lava no fueron del todo tranquilos porque se observe en algunos pasos de las coladas deformaciones notables con superficies muy ásperas en los contactos verticales sobre todo. Eso deja a pensar que en su ascensión y su despliegue en la superficie, los distintos frentes de lava  llegaron a empujar y plegar violentamente los sedimentos blandos sean inmergidos en lagos o en el mar del mioceno o pocos emergidos, sin consolidar, es decir cargados de agua e inestables sobre varios metros.

Las lamproitas son rocas volcánicas a subvolcánicas procedente del manto. Se van formando en el manto viscoso a profundidades que pueden superar los 150 Km. El material fundido es empujado hacia la superficie formando singulares chimeneas volcánicas, arrancando y llevándose a su paso xenolitas procedente de peridotitos así como a veces diamantes (las lamproitas forman un clan de rocas volcánicas  con puntos comunes al cercano clan de las kimberlitas del grupo 2 lo que no descarta la presencia de diamantes).

Además de ser muy contadas por su petrología, las lavas de la familia de las lamproitas suelen ser acompañadas de emisiones de CO2.(Se conocen en  Toscana, manantiales  de aguas termales asociados a este tipo de volcanismo).

Su petrogénesis interesa mucho la comunidad científica  que estudia a través de ellas las perspectivas de almacenamiento subterráneo del CO y del CO2 y el comportamiento a largo plazo de sus fuentes y emplazamientos en relación con la compleja actividad, todavía con incógnita de las regiones metasomatisadas del manto superior.

El Cabezo de Maria como otros tantos puntos elevados con carácter estratégico de la cuenca de Vera, fue morada en la edad del bronce (y seguramente antes, durante el neolítico y el calcolítico)de poblaciones argáricas. Le sucedieron “visitantes” romanos y musulmanes… que dejaron también sus huellas.

Ya en el siglo XIX el arqueólogo belga Luis Siret  señalo la importancia del yacimiento, otras investigaciones confirmaron más tarde el valor arqueológico del sitio.

Leer el interesante estudio “ Apuntes para una historia de Antas; parte IV: La Iglesia) de Don Gabriel Martinez Guerrero (Arraez Editores)

El yacimiento arqueológico del Cabezo de Maria esta inscrito en el “Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural.
Fiesta en Antas                                                                                                                                Tradicionalmente, hacia mitad de cuaresma, las familias o amigos se reúnen  el cerro para “matar La Vieja” es decir para comer y divertirse. 

AVISO: Las imágenes están amparadas por la normativa existente sobre propiedad intelectual y protección de datos, no pudiendo ser reproducidas sin permiso de su autor : Hélios garcia

La fosilización por Almeria (1)

Publicado por echino el 28 julio 2011
Posted in: Fosilización, Geologia-Minerales. Tagged: ambar, biodiversidad, biologia, bioturbaciones, copal, ecologia, etologia, evolución, extinciones, Fósiles, filogenia, geologia, Homo sapiens, huellas fosilizadas, icnitas, mamut, microfósiles, mutaciones, paleontologia, permafrost, polenes. Dejar un comentario

                    

32 El juego de la materia, del azar y del tiempo:

La fosilización (1)

            En pleno de las ciencias de la tierra y de la vida, entre geología, biología, química, y con la contribución de avanzadas técnicas científicas de otras disciplinas (*), la paleontología incrementa sin cesar nuestro conocimiento  sobre la evolución de la vida y sus mecanismos.

(*) El paleontólogo suele trabajar en equipos pluridisciplinarios (geólogos, biólogos, ( Son muchas las ramas de la biología que intervienen: Bioquímica;  Biología molecular; Genética; Antropología molecular, filogenética….);geofísicos; oceanólogos; climatólogos; Físicos nucleares,…..

Gracias a este núcleo de ciencias en marcha que se complementan, nuevas ventanas de abren sobre el modo de vida de los innumerables seres vivos que se sucedieron tiempos atrás, con los cuales como primates, mamíferos, vertebrados…compartimos una lejana herencia.

La historia de la tierra se inscribe en las rocas. Pacientemente, colocando las innumerables piezas del gran puzzle de unos 3.800 millones de años de vida sobre nuestra tierra, equipos de geólogos, paleontólogos… sacan a luz, en el transcurso de sus múltiples estudios científicos, restos o huellas de organismos fosilizados, algunos inesperados, perturbando hipótesis arraigadas desde decenios e induciendo nuevas teorías sobre la biodiversidad, otros aportando piezas inéditas sobre el muy ramificado árbol genealógico de la vida.

La fosilización desvela sus complejas ecuaciones y hace que hoy se circunscribe y se descifre con cada vez más precisión el conjunto de fenómenos bio físico-químicos que transforman los organismos muertos, unos grandes, otros microscópicos en fósiles, en interacción con las rocas que los aprisionan y que a la vez se van trans/formando con ellos.

Paralelamente se llega a un mayor conocimiento de los grandes grupos de organismos, de su distribución a través del tiempo y de las complejas transformaciones que han experimentado en el transcurso de los tiempos geológicos, así valoramos más la interdependencia  de las especies entre ellas, que cada una a su manera ha contribuido a construir el mundo en el que hoy vivimos, y que a pesar de su inmensa diversidad, presentan una unidad de estructura y de funcionamiento.

Desde la aparición de la vida,3.800 M.a. atrás, la historia evolutiva de los seres vivos no aparece forzosamente gradual , lenta y tranquila, si no salpicada por algunos cambios bruscos  en cortos lapsos de tiempo, marcados por picos de extinciones masivas de grupos de especies tanto marinos como continentales, seguidos de largos intervalos de readaptación,(de re/evolución)  con cambios graduales.

Estas extinciones o crisis biológicas que surgen al compás de las convulsiones terrestres o espaciales desembocan en  el éxito evolutivo repentino de especies paleontológicas descendiente de las especies que han sobre/vivido. Esos nuevos protagonistas van ocupando los nichos ecológicos dejados vacantes dando lugar al paso del tiempo a otra rica biodiversidad.

Los cambios físicos (geológicos) de la tierra y las modificaciones de la biosfera son interdependientes: Cinco crisis biológicas importantes han orientado la evolución de la vida, seguidas de complejas mutaciones que han  ido incrementando la diversificación de las especies.

La primera al fin del ordovícico (-440 M.a.); del devoniano (-367 M.a.); del pérmico (-245 M.a.); del trías (-208 M.a.); del cretácico (-65 M.a.). Esta última que da paso a la era terciaria  marca la desaparición de los dinosaurios, de los ammonites y gran parte de los habitantes de los fondos marinos; Sobrevivirán  los pequeños mamíferos, las plantas terrestres, los peces y ciertos corales.

Después de cada ola de extinción, la vida se ha recuperado ; La diversificación de los posibles lugares de vida debida al disloque y a la deriva de los continentes (orogénesis, formación de cordilleras, 0 islas volcánicas, cambios oceánicos, climáticos,…) ha ido enriqueciendo cada vez más la biodiversidad.

En el superficie de nuestro planeta, por tierras, aire y mares, una explosión increíble de formas de vidas, animales y vegetales se ha propagado: Organismos nadando, coleando, reptando, trepando, andado o volando, echando raíces… todos dotados de sofisticas herramientas de atracción, de defensa como de combate, dando prueba de increíbles subterfugios para adaptarse y sobrevivir cueste lo que cueste…

Sin sus restos o huellas fosilizados, no podríamos reconstituir lo que fue la vida pasada, saber entre otras cosas como hemos conseguido liberarnos de las formas elementales de vida  que nacieron en los mares primitivos para llegar a “dominar” el planeta. En esta búsqueda, paradójicamente, algunas criaturas muy alejadas del hombre nos pueden aclarar sobre nuestro propio pasado.

Entre las numerosas herramientas de la que dispone la biología  par estudiar la fauna desaparecida se puede citar la filogenia que es el estudio de las características heredadas de la evolución de las especies en vista de reencontrar sus vínculos evolutivos, lazos que  se representan en esquemas o “árboles genealógicos”; Otra es la etología que consiste en estudiar el comportamiento de los animales actuales en su medio natural, los cuales supuestamente pueden tener puntos comunes con ciertos antepasados  fosilizados. Por otra parte, la ecología estudia las interacciones de los seres vivos entre ellos así como los lazos con su medio ambiente…

Sacando así analogías entre presente y pasado, podemos entrever el modo de vida de estas criaturas, saber de que se alimentaban, como se reproducían… bajo que climas y ecosistemas actuaban….

A pesar de ser un tanto hastiados de imagen y reportajes, la multiplicidad de aspectos que adoptan los fósiles no deja de interrogarnos, de suscitar el asombro, la expectación. Por eso, a menudo el cine nos proyecta  millones de años atrás en mares y bosques virtuales que nunca el hombre pudo pisar, haciéndonos compartir la suerte de reptiles gigantes y otras criaturas extraordinarias.

Que sean microscópicas o gigantescas, muchas formas de vida han tropezado con un umbral de adaptación infranqueable y se han extinguido, unas solo dotadas de poco tiempo de vida , otras como los famosos dinosaurios reinando durante unos 135 millones de años antes de volatilizarse para siempre, como si no hubieran existido nunca. Algunos fracasos de la evolución fueron cruciales para el desarrollo del hombre cuyo linaje puede ser casi reconstituido hasta los primeros vertebrados.

Aunque muy fragmentarios, los restos fosilizados que poseemos son instantáneas de la evolución, clichés de una larga película de cambios paleogeográficos, que revelan múltiples fracasos, divergencias y formas de transición en el árbol de la  biodiversidad, desde las primeras bacterias, algas y hongos del llamado “caldo  primigenio orgánico” del precámbrico hasta la  fauna y la flora actual del holoceno.

A pesar de que algunos yacimientos  suelen contener gran cantidad de fósiles, los científicos  consideran que aproximadamente un 99% de las especies que antes existieron hoy han desaparecido o más exactamente, que las especies que poblan hoy el planeta solo representan el 1% de las que antes existieron. Se considera también que la proporción de seres vivos fosilizados es del orden de del 0,1%, ¡ muy pequeño porcentaje del cuál solo conocemos unas 300 000 especies fósiles!

Por múltiples razones, una  gran mayoría de los seres vivos que han poblado de la tierra no han dejado rastro alguno después de su muerte, al no poder reunir las condiciones suficientes para  fosilizar.

Los fósiles pueden ser:

- Organismos enteramente conservados fuera del medio acuático:

Mamutes, bueyes almizclados,…congelados en el permafrost; Insectos, pólenes,bacterias…en el ámbar; Microfósiles en algunos sílex; Organismos presos en sales, turba, asfalto, cenizas volcánicas…

- Restos mineralizados de organismos (animales y plantas):

Huesos; Dientes; Conchas; Troncos…

- Huellas:

Moldes externos o internos de conchas; Hojas; Plumas; Escamas…

- Producción biogénica (huellas biológicas debidas a actividades de seres vivos del pasado):

Huellas o señales locomoción (icnitas *); Bioturbaciones y perforaciones en lodo o cieno; Madrigueras; Huellas de reproducción: Puesta de huevos; Larvas; Pólenes; Cambios de muda; Coprolitos; Gastrolitos…

(*) El estudio de las pistas fósiles (icnitas) es la paleoicnología.

La fosilización: Un azar excepcional

La fosilización es principalmente el resultado de un proceso lento y continuo, un organismo muerto pasa a ser fósil cuando su materia orgánica es sustituida por componentes minerales: El organismo es literalmente convertido en piedra (*) a lo largo de un proceso llamado “Diagénesis”.

(*) Proceso habitual, pero existen otras formas de fosilización.

Unas de las condiciones imprescindibles  para que el proceso de fosilización pueda tener lugar, es que el organismo muerto sea sepultado con rapidez bajo una cantidad importante de sedimento blando (arena, lodo, limo..), o otra “mortaja”, lo cual lo mantendrá físicamente (pero provisionalmente) a salvo.

Posteriormente, la suerte de fosilizar depende esencialmente de dos disparadores: El biotopo donde se encuentra el organismo y su estructura íntima. Para que el fósil se vaya formando, se tiene que instaurar un equilibrio químico entre las materias orgánicas y el estrato de sedimento que lo aprisiona en el largo transcurso de la diagénesis, proceso muy contado que necesita la conjunción excepcional de múltiples parámetros, porque cuando un organismo muere, lo más habitual, es que las sustancias  que lo componen sean casi inmediatamente reutilizadas en las cadenas alimenticias, devoradas por depredadores, insectos, descompuestas por bacterias, alteradas por el oxígeno …

Las condiciones climáticas participan a la destrucción del cadáver (lluvias, calor, heladas….), sin embargo, ciertas condiciones climáticas pueden conducir a una preservación excepcional del animal o vegetal.

Por último, en el transcurso de la diagénesis, es necesario que los sedimentos que encierran los fósiles no sean sometidos a fenómenos algo brutales orquestados por ejemplo por los movimientos de la corteza terrestre y sean demasiado comprimidos, o plegados… , y que también no sean expuestos a agentes físicos muy erosivos (corrientes, olas, viento… aunque la erosión resulta necesaria para sacar el fósil a la superficie) o temperaturas elevadas, lo que produciría  su alteración o destrucción. Son tantos factores negativos que reducen las posibilidades de fosilizar.

El medio particularmente adecuado  a la fosilización es el medio marino o lacustre, allí en algunos puntos bajos, los ciclos repetitivos de aporte/estabilización de sedimentos hacen posible sepultar y preservar con cierta rapidez innumerables organismos  sin vida que acaban casi inevitablemente depositándose sobre el fondo.

Por regla general, los fósiles de organismos acuáticos abundan más y son mejor conservados que los organismos terrestres,

Aunque en algunos biotopos terrestres el volumen de sedimento desplazado puede ser también importante, éste no llega forzosamente a captar y sepultar con “suavidad” cantidad de organismos como ocurre en el fondo marino. Hay  focos de fosilización continentales excepcionales pero son muy puntuales.

Otra causa es que en los medios ambientes terrestres suele predominar la erosión, además el aire libre posibilita la alteración, y por consiguiente los restos de fauna o flora terrestre escasean más, excepto quizás en lugares secos ( desiertos, estepas…) donde las condiciones son más propicias a la conservación: Enterramiento rápido, sin perturbación, suponiendo un proceso de desecación, más bien que descomposición.

En el amplio muestrario de fósiles de animales, los de los antepasados del hombre ocupan un lugar privilegiado, gracias a ellos, nos acercamos cada vez más hacia la reconstitución de la historia de la especie conforme iba surgiendo de las formas prehumanas, no obstante la singular evolución del hombre solo se puede comprender en relación con la demás especies.

Desde los pequeños primates con posición vertical hasta las manadas socialmente estructuradas de homo sapiens,  un largo camino lleno de recodos ha sido recorrido, conduciendo a una evolución social sin precedentes.

El desarrollo del cerebro, de la facultad de la palabra, las creencias, el culto de los muertos, el uso del fuego, la capacidad de expresarse por el arte, de imaginar y construir armas y herramientas, refugios, más tarde de domesticar plantas y animales…, de transmitir de generación en generación  su experiencia, han permitido al hombre adquirir tecnologías que le libran de las vicisitudes climáticas, favoreciendo su adaptación a una amplia mayoría de ecosistemas, situándolo así por encima de todos los demás seres vivos.

Si la paleontología nos enseña mucho al reconstituir la larga historia de la vida, también nos invita a hacer balance de  los tremendos cambios  acarreados en poquísimo tiempo a escala humana.

Desde la revolución industrial, al compás del desarrollo de sus actividades de producción y de la expansión de sus  redes de transporte, el hombre “moderno” se  ha apoderado de los mandos del planeta,  perturbando a menudo los equilibrios ecológicos existentes, acelerando el proceso de extinción en masa,(1) tanto de  especies animales como vegetales ( sin mucho pensar en las consecuencias que  eso puede suponer), antes también de haber elaborado un inventario completo de la biodiversidad marina y terrestre del planeta,(2) ni plantearse seriamente la repartición y la renovación de los recursos disponibles.

(1) Con la acción del hombre (Caza y pesca intensiva, destrucción de bosques de  plantas, de hábitat, introducción de otras especies) la taza de extinción es varias centenas de veces superior a la taza de extinción natural.

(2) El número de especies actuales identificadas gira alrededor de 1,6 millón, se considera que unas cuantas decenas más quedan por descubrir (en su mayoría pequeños invertebrados y plantas).

Se calcula que hace unos 10 000 años la población total de la tierra era de unos 10 millones de almas, hoy rozamos casi los siete millares de individuos.

El mosaico de comunidades humanas discordante que formemos puede inducir graves desequilibrios : abundancia de alimentos y de tecnologías para algunos y penurias para otros.

Con el crecimiento de la población, el uso desconsiderado y desenfrenado de las materias primas fosilizadas no renovables, muy codiciadas por la industria: gas, carbón, petróleo y otros minerales (efecto invernadero del CO2) …, asociados al recién desencadenamiento del cambio climático y al incremento de la contaminación, una cuanta atrás parece haberse activado.

El inicio de esta crisis biológica nos conduce a reflexionar sobre el porvenir de nuestra especie, la del llamado “Homo Sapiens” (el hombre “sabio”…), convertido hoy aprendiz de brujo capaz para lo bueno y para lo malo de modificar el curso  natural de la evolución con sofisticadas herramientas genéticas;  único y temible predador frente a las demás especies. No somos solos, la evolución nos interroga también sobre nuestras relaciones con las demás especies y nuestro medio ambiente.

La evolución continuara de una manera o de otra. La cuestión que sé plantea es saber como acompañar y gestionar los cambios, preservando la biodiversidad.

La paleontología nos enseña que el porvenir de una especie se abre solo sobre dos opciones:  Adaptarse o desaparecer… , tenemos la capacidad de reflexionar sobre nuestras orígenes y nuestro futuro pero el tiempo corre,  urge encontrar soluciones.…

H.G.

Cuevas del Almanzora: Aljarilla

Publicado por echino el 21 septiembre 2010
Posted in: Historia, Lugares para visitar, Naturaleza. Tagged: Al-Andalus, Aljarilla, Cuevas, Cuevas del Almanzora, cuevas medievales, J.M.Alvarez de Sotomayor, Rio Almanzora, silos, Terrera. Dejar un comentario

31 Cuevas del Almanzora: Aljarilla

Una cuenca rellena por ricos sedimentos depositados por el mar en el mioceno / plioceno (-23-1,8 M.A.); un clima cálido pero suave en primavera, otoño e invierno; un río Almanzora (con agua en tiempos pasados) abriendóse paso en su vega hacia el mar cercano, fueron tres de los factores determinantes que muy temprano en la prehistoria atrayeron nuestros lejanos antepasados nómadas en el entorno actual de Cuevas del Almanzora y luego, al alba de la ganaderia, de la agricultura y de la mineria hízo que esos núcleos humanos autóctonos diseminados a lo largo del río Almanzora (Almizaraque, Zájara, Portilla, Campos, Tres Cabezos,…) hasta el mar se fijaran en esta enclave acojedora.

A ellos, con el paso del tiempo, se unirán y mezclarán comerciantes, metalúrgicos e invasores, portadores de otras culturas del Mediterráneo oriental: Fenicios, cartaginenses, romanos, visigodos, árabes….

Hoy en dia, subiendo el curso algo desviado y encauzado del río Almanzora desde su desembocadura en Villaricos hacia su presa en la falda sur de la sierra de Almagro, se pueden captar los rasgos geográficos y geológicos que caracterizan esta parte de la gran cuenca de Vera, entorno singular donde se ubica el pueblo de Cuevas del Almanzora, cuyo nombre no solo se debe al largo río Almanzora (procede de Almanzor el Victorioso 940-1002) que lo roza sino también a la concentración de cuevas artificiales excarvadas a lo largo de los siglos en las lomas y acantilados sedimentarios que dominan su cauce y su valle.

Será en el periodo calcolítico y en la edad del bronce, cuando en la área mediterránea el uso del metal se generaliza y marqua las primicias de las excavaciones de cuevas y silos artificiales. Solían ser a menudo excavaciones para sepulturas, culto, hipogeos, silos-graneros… cavados en el mismo suelo y posteriormente en los sedimentos blandos: arenas, areniscas, margas…, de las márgenes fluviales erosionadas.

Al compas de los periodos de invasión e inseguridad o relativa tranquilidad, el troglodismo experimenta altos y bajos pero no cesa de desarollarse desde la antigüedad tardía hasta el medievo, bajo la dominación musulmana, durante la cual se incrementa el número de cuevas con un amplio abanico de usos: viviendas, silos de almacenamiento de grano y cosechas, corrales, atalayas, recovecos de escondite o defensa …..

Las cuevas artificiales más destacadas del pueblo de Cuevas del Almanzora son sin duda las de la terrera de Calguerín , barrio cercano a la plaza del castillo (ver blog: Cuevas del almanzora: la terrera de calguerín), algunas con raices medievales musulmanas, otras más contemporáneas o actuales.

No son las únicas,“bajando” de Vera hacia casi entrar en Cuevas, llegando al lugar del cabezo de los Silos, se desemboca en una llanura, cruce de vías naturales, donde corre el río Almanzora, eje geográfico hacia la desembocadura en la costa muy cercana y las depresiones intramontañosas del norte y del oeste.

Esta vega topa por un lado con una larga y alta terrera contra la cual rompian las aguas pluviales de la rambla Zutija y las avenidas del río Almanzora. Esta terrera es perforada, bajo su techo de conglomerado, por numerosas extrañas cavidades artificiales distribuida en varias hileras irregularmente superpuestas, restos de una arquitectura troglodita que llama la atención por su altura e interroga el visitante en cuanto a sus accesos y funciones.

Al pie del acantilado que llega a tener de 100 a 147 metros de altura se extienden las tierras fecundas del pago de Aljarilla. Aunque menos espectacular que la del paraje de Calguerin, la terrera de Aljarilla sorprende al romper el paisaje; El parecido con Calguerin hízo que el poeta D. José Martínez Alvarez de Sotomayor ya original “Kalifa de Calguerín” adquirio también una huerta al pie del exótico acantilado y se nombró “Sultán de Aljarilla” ; aún podemos ver el pequeño edificio coronado de almenas que fue alli su residencia.

El imaginario mundo musulman que recreó siglos despues de la reconquista el poeta, en su terruño de Cuevas, quizá tiene sus orígenes en relatos o fotografias de pueblos de Africa del norte donde abundan acantilados acondicionados con semejante tipologia. Será este hábitat trogloditico original, árabe y berebere que posteriormente servirá de patrón en las tierras conquistadas d’Al-Andalus.

En toda la edad media la provincia d’Al-Andalus atraviesa periodos de guerra, luchas internas y también afrentamientos con el reino cristiano. En el siglo XV, Cuevas del Almanzora llega a encontrarse en la zona fronteriza que separa el Reino musúlman de Granada al sur, del Reino cristiano de Murcia al norte. En este franja fluctuante e inestable del Bajo Almanzora, asediada alternativamente por los dos bandos, lugar de tráficos donde era bueno arramblar con cualquier botín, rehén o alimento para el abastecimiento de tropas, pequeñas comunidades campesinas y ganaderas vivían de las huertas cercanas al río, practicando el pastoreo y la agricultura de regadio.

En este contexto endémico de contienda, para sobrevivir era primordial disponer de una vivienda desempeñando el papel de refugio seguro, adelantársele al peligro y poner a salvo a la vez las personas, el ganado y las cosechas de cereales, legumbres, frutos que permitían aguantar el año o suministrar semillas para las próximas siembra, así como otros productos liquidos imprescindibles…

Del punto de vista estratégico, la terrera escarpada de Aljarilla reunía todos los requisitos para excarvar refugios y cuevas-silos: isotermia para proteger los productos agrícolas, espacio e inaccesibilidad.

Cabe señalar que el vertiente vertical que presenta hoy en día la terrera no tiene nada que ver con el de siglos atrás. Si la naturaleza del terreno: areniscas, calcarenitas, margas, techo de conglomerado… , ha favorecido la excavación y protegido durante un tiempo todo el conjunto subterráneo, esta no ha podido detener el desgaste de la erosión, por la falta de cohésión de las rocas, de la inestabilidad de las capas entrecortadas por fallas, de la permeabilidad,… alimentando así un constante e imparable proceso de desmoronamiento tanto de los sedimentos blandos del acantilado como de los conglomerados compactos del techo, proceso que no destaca mucho a escala humana pero relevante a intervales de siglos.

Si nos trasladamos en la época musulmana, cuando se construyeron las cuevas, habría que imaginar un acantilado cuya pared exterior sería más bien lisa con escasas y discretas grandes aperturas, pero con varios niveles de pequeños respiraderos (*) mezclandóse en el relieve, ocultando en su interior cámaras o silos con techo abovedado. (*era necesario garantizar una cierta ventilación)

Desde estos pequeños tragaluces que horadaban a varios niveles la parte superior del tajo se vigilaba el río y su vega cultivada hasta el mismo pie del acantilado, se controlaba las posibles incursiones desde el paso del mar hacia el interior, y los corredores oeste y norte de la sierra de Almagro y de la sierra Almagrera. Siglos más tarde despues del levantamiento de 1568 esos inaccesibles o invisibles “nidos de águilas”, todavía ofreceran refugio a moriscos fugados.

Se puede observar que las cuevas-silos van formando agrupaciones como por ejemplo la zona del”sombrero” que se corresponde a la parte donde el cerro de la terrera alcanza la maxima altura. Por regla general, el acceso, desde el exterior a las entradas del primer nivel solía hacerse desde abajo por una o dos veredas más o menos empidadas según lo que permitia el relieve de los derrumbamientos de la base. También por escaleras talladas si las vederas tenian mucha pendiente. Se usaban también pasarelas de madera si existia una cuneta entre el acantilado y los desmoronamientos, o escalas y entramados de madera, de cuerda que se podian retirar una vez dentro.

Si cada punto de la pared del acantilado cae a la vertical en relación con la llanura, el conjunto no se inscribe en un plano vertical porque la erosión abrío barrancos desde la meseta de conglomerado, y que también la terrera reproduce la sinuosidades del final de la rambla Zutija a lo largo de la cual se estira. Así que, según el lugar, algunas cuevas se quedan tapadas a la vista de otras, pero podian comunicar entre ellas por un laberinto de pasadizos interiores si las separaban una corta distancia.

La erosión superficial del acantilado provocada por los flujos e infiltraciones de aguas hace desconcharse y desplomarse de la pared vertical como gruesos bloques de sedimento en forma de tablas o escamas que debilitan el techo de conglomerado, poniendo en falso sus partes sobresaliente hasta su derrumbe.

Hoy en día los voluminosos corrimientos ocultan las entradas más bajas (algunas solian encontrarse a unos cinco metros de altura del suelo) así que el acantilado solo descubre unos cuatros niveles de aperturas llamadas “ventanas”, de varios tamaños más o menos rectangulares, también cortes de pequeñas galerias abovedadas, restos de pasadizos de intercomunicación entre silos cercanos. (No todos las cámaras tenian respiraderos , algunos eran “ciegas”). En las paredes de algunas “ventanas” se pueden ver como pequeños nichos o repisas que fueron tallados en el interior de la habitaciones.

El paso de un nivel a otro daba lugar a todo un complejo de laberintos interiores entonces solo conocidos por sus lugareños; se podia conseguir por estrechas escaleras de caracol, túneles en rampas inclinadas, pozos, chimeneas, solo dejando paso a una persona, cuyas entradas podian ser ocultadas, no dejando ni señal de su existencia.

Pasado los periodos de disturbios del medievo tardío, despues de la conquista cristiana, el uso de las cuevas-silos cae en el olvido, pero sigue perviviendo el habitat troglodítico. La necesidad obliga a pequeñas comunidades con escasez de medios ha aprovecharse de las terreras para viviendias a ras del suelo, dependencias de viviendas o cercados de ganado.

En la actualidad unas pocas adosadas a la terrera o a pequeñas lomas han sido restauradas y se usan como segunda residencia, pero no tienen nada que ver con sus antecesores porque reproducen en hueco lo que ofrece la arquitectura actual construida, con todas sus comodidades. Otras cuevas sin modificar pero cuidadas se siguen usando como bodegas y trasteros, otras no han tenido el mismo final y soportan muy mal las afrentas del olvido, de la erosión del tiempo, del hombre…

Hélios

Todo mi agradecimiento a Antonio Gonzalez Jódar por su ayuda acerca de los datos proporcionados sobre la red de cuevas “del sombrero” y de las cuevas de los “catorce peldaños”.

AVISO: Las imágenes están amparadas por la normativa existente sobre propiedad intelectual y protección de datos, no pudiendo ser reproducidas sin permiso de su autor : Hélios Garcia

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